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Los Absurdos de la ONU y la OEA

01 julio, 2009

Los hondureños estamos sorprendidos y decepcionados con el ensañamiento de la comunidad internacional contra un pueblo que, a pesar que casi nadie lo comprenda, por primera vez en su vida está luchando con uñas y dientes por defender su endeble democracia y su Constitución Política. Estamos indignados al ver al Sr. Zelaya Rosales poniéndose en papel de víctima y relatando una serie de embustes que toda la comunidad internacional ha tomado ciegamente como válidos, pues inocente y tercamente asume que Zelaya Rosales dice la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, por el hecho de ser haber sido un Presidente democráticamente electo.

Resulta paradójico y extraño que las Naciones Unidas condenen a Honduras y pida que se restituya a Zelaya Rosales en el poder, cuando el propósito de dicho organismo es mantener la paz y la seguridad internacional, no participar en las decisiones políticas internas de cada Estado. En la ONU nunca ha habido consenso sobre cómo tratar los casos de Corea del Norte y de Irán, verdaderas amenazas a la paz y la seguridad internacional, pero unánimemente todos sus miembros le dan al Estado soberano de Honduras 72 horas para restituir a Zelaya Rosales al poder, violando los principios de libre autodeterminación de los pueblos y de no intervención en asuntos internos.

Por su parte, la Organización de Estado Americanos-OEA-, hace menos de un mes, precisamente en su última Asamblea General celebrada en Honduras, decidió abrirle de nuevo sus puertas a Cuba, luego de su expulsión en 1962 por violar la Carta Democrática Interamericana, con lo que ahora una dictadura de 50 años de antigüedad es bienvenida en dicha organización, pero no lo es Honduras, luego de 27 años de democracia ininterrumpida. Esperamos algún día, se le den 72 horas al paleolítico gobierno de Cuba para celebrar elecciones libres y democráticas. Naturalmente, se trata de un imposible, pues para la OEA eso sería interferir en los asuntos internos de dicho Estado.

A pesar de estas presiones, el mensaje del pueblo de Honduras es contundente: Zelaya Rosales podrá regresar a Honduras como simple ciudadano, más no como Presidente de la República. Sabemos que vienen medidas durísimas de la comunidad internacional, incluyendo bloqueos económicos y comerciales, algunos de los cuales ya iniciaron; dicho sea de paso, se trata de medidas que ni siquiera se han aplicado en los casos de Corea del Norte o de Irán, Estados con pretensiones nucleares, y en el caso de éste último, un Estado que ha violentado la voluntad del pueblo en las urnas y en las calles, a sangre y fuego, ante la indiferencia internacional.

Erróneamente la ONU y a OEA asumen que el pueblo hondureño estará esperando con felicidad a su “heroico” y “martirizado” Presidente, cuando el grito popular dice que lo estaremos esperando aquí en Honduras todos armados con un martillo en cada mano: la Constitución Política de la República en una y una orden de captura en la otra.

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