English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified



La Gota Clasica Enfermedad de Señores

21 agosto, 2009


La gota confería dignidad, porque como señor de las enfermedades y enfermedad de señores, indicaba pedigrí y buena cuna, era reconocida como el precio a pagar por un estilo de vida superior”
(Roy Porter)

Un grupo de investigadores canadienses y estadounidenses ha llegado a la conclusión, tras el largo seguimiento de una población de algo más de 45.000 hombres, todos ellos profesionales de la salud, que el consumo abundante de bebidas refrescantes edulcoradas con abundante fructosa (CocaCola, PepsiCola y otras), así como de frutas frescas y zumos de frutas ricos en fructosa, se asocia, de manera significativa, con el comprobado incremento de la enfermedad de la gota en los hombres.

Previamente había sido demostrado que la fructosa aportada en la dieta aumenta de modo inmediato l>a concentración de ácido úrico en el plasma sanguíneo (hiperuricemia) al utilizar en el hígado el ATP (adenosintrifosfato) para su propio metabolismo; en este proceso metabólico de la fructosa el ATP se convierte en AMP (adenosinmonofosfato), que es ya un precursor químico del ácido úrico.
A la hora de aplicar estos hallazgos epidemiológicos en el contexto europeo, conviene subrayar, como hace el British Medical Journal, que en los Estados Unidos las bebidas refrescantes no alcohólicas (soft drinks) suelen ser son edulcoradas con un sirope de maíz manipulado químicamente para alcanzar un elevado contenido en fructosa (un 55% frente al 45% de glucosa), sirope conocido en Europa como isoglucosa. En el resto del mundo son edulcoradas con sucrosa, un disacárido de fructosa y glucosa.

La gota es, históricamente, una vieja enfermedad, conocida ya en la Medicina griega, al menos desde el punto de su apariencia clínica, como podagra (literalmente “agarrar el pie”), según parece descrita por el propio Hipócrates en el siglo V a.C., e incluida por el erudito romano Celso, que vivió en el siglo I de la era cristiana, en los libros II y XVIII de su enciclopédica De Medicina, con ese mismo nombre latinizado.

En la Europa que “transitaba tumultuosamente de la Edad Media a la Edad Moderna, la gota era una enfermedad que incapacitaba físicamente a muchos personajes relevantes de la época”, desde el sabio humanista Erasmo de Rótterdam (1446-1536) al emperador CarlosV de Alemania y I de España (1516-1556 ) quien segun se dice "comia con insaciable apetito "y, un siglo más tarde, a Thomas Sydenham (1624-1689), el gran médico inglés autor de un clásico Tratado sobre la Gota, en el que describe con maestría la intensa crisis dolorosa en el pie (podagra) que estalla inopinadamente durante el sueño nocturno.

La gota (“gout”) era, en la Inglaterra georgiana de los siglos XVIII y XIX, una enfermedad considerada socialmente como “buena”, frente a la locura maníaca (“madness”) como ejemplo de “mala enfermedad”. Una enfermedad frecuente en personas de muchos posibles, consumidores compulsivos de carnes rojas y de bebidas alcohólicas, con un estilo de vida muy sedentario -desde reyes y príncipes hasta patricios y humanistas– calificada como la enfermedad de los señores (“disease of lords”) -como ha escrito Roy Porter, profesor de Historia social de la Medicina en el University College de Londres- al describir su prevalencia social en aquella época, motivo, también, de interpretaciones cómicas y caricaturescas de médicos y de enfermos, representados los gotosos como rubicundos comilones repantigados en un sillón mientras beben vino con el dolorido pie en alto, cubierto por un aparatoso vendaje.

La relación entre gota y el ácido úrico y el papel nocivo de la ingestión excesiva de proteínas animales (carnes rojas y vísceras), asociada al inmoderado consumo de alcohol, era ya conocida en el siglo XIX, pero no fue hasta mediados del pasado siglo cuando se desentrañaron las varias secuencias bioquímicas que conducían a la presencia del ácido úrico en la sangre circulante como producto final del metabolismo de las purinas (adenina, guanina, hipoxantina y xantina) y al mantenimiento de su concentración en la sangre (uricemia) en niveles saludables, cuando se produce su acompasada eliminación por la orina.

Cuando aumenta la concentración en la sangre del ácido úrico (hiperuricemia) las sales de éste, conocidas como uratos, cristalizan en unas formas puntiagudas que se depositan en los tejidos que rodean a las articulaciones, con preferencia por las del primer dedo o dedo gordo del pie, provocando la artritis gotosa, una inflamación articular extremadamente dolorosa

Es una enfermedad producida por el depósito de cristales microscópicos de ácido úrico en las articulaciones, provocando su inflamación dolorosa. A veces, estos cristales forman acúmulos que se pueden palpar -tofos-, o se depositan en los riñones, provocando cólicos nefríticos o alteraciones en su función. Es 4 veces más frecuente en los hombres que en las mujeres. Puede presentarse desde la adolescencia hasta la edad senil, aunque preferentemente afecta a los hombres entre los 35 y 50 años y a las mujeres por encima de los 50 años

Además del sexo masculino y la edad intermedia de la vida, el principal factor de riesgo es tener elevados los niveles de ácido úrico en la sangre, mayor cuanto más altos sean éstos. Otros factores predisponentes son la obesidad, la hipertensión arterial, la toma de ciertos fármacos y la dieta rica en precursores del ácido úrico.

¿Cómo se produce la gota?

En condiciones normales, la cantidad de ácido úrico que entra en el organismo con la dieta, más la que se produce a través de una serie de reacciones bioquímicas es igual a la cantidad de ácido úrico que se elimina, a través de la orina y, en menor medida, de las heces. Cuando la cantidad de ácido úrico producida más la cantidad ingerida es mayor que la que se elimina, el ácido úrico del organismo aumenta, lo que se traduce en niveles más altos en la sangre, hasta que precipita en forma de cristales, principalmente en las articulaciones, dando lugar a los síntomas y signos propios de la enfermedad.

¿Cuáles son sus síntomas?

Se presenta en forma de episodios bruscos («ataques») de dolor intenso e hinchazón de una articulación, constituyendo una de las causas de artritis aguda. El episodio agudo, sin tratamiento, dura varios días. Estos episodios tienden a repetirse, pudiendo afectar en los ataques sucesivos a cualquier articulación.

La articulación más frecuentemente afectada es la primera metatarso-falángica del pie, pero también puede ocurrir en otras articulaciones de los pies, los tobillos y, más raramente, en las rodillas o las muñecas. En ocasiones, pueden inflamarse las bolsas sinoviales o los tendones, dando lugar a bursitis o tenosinovitis, respectivamente.

Si se deja evolucionar la enfermedad, los ataques pueden no resolverse completamente, afectándose varias articulaciones a la vez y limitando de manera importante la calidad de vida del paciente. A veces, en fases avanzadas, aparecen acúmulos palpables en forma de nódulos duros, llamados tofos. En ocasiones, los cristales de ácido úrico se depositan en los riñones, dando lugar a episodios de cólico nefrítico.

¿Cómo se diagnostica?

Generalmente, se hace sobre la base de los síntomas y signos de la exploración física, y a la determinación de las cifras de ácido úrico en la sangre. En ocasiones es necesario extraer líquido de la articulación afectada para confirmar el diagnóstico observándose la presencia de cristales de ácido úrico en el líquido articular.

¿Cómo se trata un ataque de gota?

El tratamiento se basa en la administración de un antiinflamatorio no esteroideo, colchicina o ambos, a dosis descendentes durante varios días hasta el cese total de los síntomas. Es más eficaz cuanto antes se inicie.

¿Se puede prevenir la aparición de nuevos ataques?

En la gran mayoría de los casos, sí, con un tratamiento adecuado. Es preciso hacer una dieta pobre en alimentos ricos en purinas (fundamentalmente vísceras, mariscos, carnes rojas, espárragos y alcohol) y tomar una medicación, alopurinol o febuxostat, para disminuir el contenido del ácido úrico del organismo, a veces durante muchos años. Durante el primer año puede ser útil añadir colchicina a dosis bajas.

¿Qué hacer si el ácido úrico en la sangre está alto y no han aparecido síntomas?

Se debe limitar la toma de alimentos ricos en purinas y corregir la obesidad y la hipertensión si están presentes. Sólo cuando las cifras de ácido úrico en la sangre son muy altas se recomienda tratamiento con fármacos

0 comentarios:

Publicar un comentario